Volcán en Tagaytay

Volcán en Tagaytay
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[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Un mes ya por Filipinas y segunda excursión por las afueras de Manila. Esta vez en concreto nos fuimos a Tagaytay, ciudad situada en el sur de la isla de Luzón, en la provincia de Cavite. La razón es obvia, sus impresionantes vistas al Lago Taal y a su volcán en medio, el más pequeño del mundo.

Según itinerarios que habíamos visto nuestra parada era Tagaytay Rotonda, para ahí coger un triciclo que nos llevara a las atracciones de la zona; People’s Park in the Sky y Picnic Grove. La guagua, de la compañía Star Green Express, la teníamos en Taft Avenue, una de las arterias principales de la ciudad. Como la noche anterior nos acostamos tarde y queríamos ir temprano para aprovechar el día pero a la vez arañar tiempo al sueño, decidimos jugárnosla e intentar encontrar “algo” que nos llevara a destino desde al lado de casa.

¿Qué hicimos? Confiar en la suerte y lanzarnos a la calle, nos dirigimos al  Starmall, un centro comercial que nos pilla a tres minutos de casa, y preguntamos por Tagaytay. Aquí no existen carteles indicadores, no hay tickets de oficina, no hay estación de guaguas y ni mucho menos plataformas pero están los eficientes filipinos. Preguntamos y en dos minutos ya estábamos metidos en una furgoneta, esperando a llenarse para arrancar.

Nuestro chófer, listo él, se dio cuenta que no éramos de la zona y nos dejó en una intersección, sin llegar al pueblo para coger más fácilmente el triciclo. Al bajar, habló con un chico que por 80 pesos nos dejó en veinte minutos en nuestro primer destino; People’s Park in the Sky.

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El parque está situado en el pico más alto de la zona y más que un parque, es una especie de mirador. Para entrar hay que pagar 30 pesos por persona. Está construido sobre una mansión incompleta mandada hacer por el gobierno en los años ochenta. Al subir la rampa inicial nos encontramos con alguna tienda con refrigerios y souvenirs y, más adelante, el esqueleto de la mansión, bastante mal conservada, desde donde se podía observar decenas de kilómetros a la redonda. Lo que pudimos ver nos dejó sin palabras. Posiblemente una de las vistas más bonitas que hayamos visto jamás. Veíamos el lago Taal en todo su esplendor, se veía perfectamente las distintas islas que hay dentro y, sobre todo, la isla más larga, que es la que cobija el volcán. Por cierto, el volcán está vivito y coleando.

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Después de contemplar las vistas, hacer mil fotos y pensar que la naturaleza es algo impresionante ya que lo que veíamos se ha ido formando a través de los últimos siglos debido a su actividad, nos fuimos a Picnic Grove. Salimos y cogimos otro triciclo que nos dejó en la puerta. Entramos y fue como entrar en un parque de aventuras. Miles de personas y niños se juntaban para pasar el día. Había muchas actividades, desde montar a caballo hasta tirolinas, con mesas para que las familias trajeran su comida. Nos dimos una vuelta y, una vez más, pudimos ver las impresionantes vistas pero ahora desde más cerca. Estuvimos un rato perdidos por dentro, cruzando puentes sacados de cualquier película de Indiana Jones en la jungla para salir e ir a comer.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_single_image image=”2663″ alignment=”center” border_color=”grey” img_link_target=”_self” img_size=”full”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Ya pasaban las dos y media y teníamos dos opciones; comer por ahí o ir a la ciudad. Nos decantamos por lo primero y escogimos un restaurante donde cada mesa era una mini cabaña. Como los platos estaban en tagalog y no entendíamos nos fiamos de las sugerencias del simpático camarero que nos atendió. Comimos un pescado a la brasa parecido al emperador con una salsa teriyaki y carne de cabra cocida en una especie de jugo de limón que picaba pero increíblemente delicioso.  Al terminar, nos dispusimos a ir a la ciudad y dar una vuelta para ya marchar a casa.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_single_image image=”2665″ alignment=”center” border_color=”grey” img_link_target=”_self” img_size=”full”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Llegamos en unos diez minutos en triciclo a Tagaytay Rotonda, centro de la ciudad y donde además pasan las guaguas hacia todos los destinos. El pueblo, no tiene mucho que ver, caótica como toda Filipinas. Así esperamos y, como al principio, preguntamos y la primera guagua que pasó hacia Manila lo cogimos. Dos horas y media después ya estábamos en Ortigas, nuestro barrio, disfrutando de música jazz en directo.

Presupuesto:

Viaje ida 360
Viaje vuelta174
triciclos 210
Comida 750
Entrada picnic 100
Entrada peoples park 60

Total: 1654 pesos (conversión aquí)

 

It’s more fun in the Philippines!

Miguel y Sonia

o.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″]
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