Volcán Taal – El más pequeño del mundo en activo

Volcán Taal – El más pequeño del mundo en activo
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[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Alrededor de Manila existen muchísimos puntos de interés que, desafortunadamente, muchos turistas y viajeros no visitan. Estas excursiones de un día o dos son una bendición para los que vivimos aquí, ya que nos ayuda a desestresarnos de nuestro día a día y nos permite conectar con la naturaleza, única en Filipinas.

En plena época de lluvias decidimos hacer una excursión al volcán de Taal. Situado a pocos minutos de Tagaytay tiene la peculiaridad de que está situado dentro del lago del mismo nombre y, para más inri, en el interior alberga otro lago. ¿Te parece poco? También decirte que es el volcán en activo más pequeño del mundo.

Para llegar cogimos un FX (una furgoneta que transporta alrededor de 15 pasajeros) que nos llevó a Tagaytay. Allí cogimos un triciclo por una media hora hasta el pueblo de Taal que está a la orilla del lago. Nos llevó a uno de los muelles que te ofrecen bangkas hasta los pies del volcán.

Como todo lugar con turistas, te intentarán vender un guía, ir en burro, comida a precio de oro y lo que puedan. Si como nosotros solo quieren pasar un par de horas, sólo contraten la bangka por 1500 pesos ida y vuelta (conversión aquí). El precio es por bangka por lo que cuanta más gente vayan, más barato. Capitán y marinero eran dos niños de entre 10 y 15 años, sacándose un dinerillo en fin de semana.

Llegando al volcán[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Al llegar pasamos por el minúsculo pueblo que existe en la isla. Una vez salimos y nos pusimos en camino a la cima….se puso a llover. Durante media hora llovió como si no hubiese mañana, el apocalipsis había llegado. La verdad es que, aunque parezca mentira, no nos importó lo más mínimo, con el calor que hacía en Taal nos ayudó a refrescarnos.

La cuesta hacia la cima del volcán a veces es un poco empinada y rocosa, pero nada difícil; caminata apta para principiantes como nosotros. A medida que nos íbamos acercando pudimos observar cómo salía humo de debajo de la tierra y el mal olor que impregnaba el ambiente por el sulfuro.

De las entrañas del volcán[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Al llegar, descansamos y nos sentamos en un borde de una tabla de madera a observar la caldera del volcán a nuestros pies. Un círculo casi perfecto en el que, efectivamente, había otro lago dentro. Un capricho de la naturaleza que, si no único en el mundo, muy difícil de encontrar en otro lado.

Volcan Taal

Estuvimos un rato, ya que la lluvia había cesado, simplemente observando el paisaje, lo que teníamos ante nuestros ojos. Cuando nos dimos cuenta llevábamos una hora allá y el estómago daba señales de que necesitaba un buen Sinigang.

Bajamos, montamos en la bangka, cogimos triciclo (debido a la cuesta tan empinada tardamos casi una hora) y nos metimos en un restaurante de la carretera con vistas panorámicas. Rica comida filipinas donde no faltó el mencionado sinigang y un buen sisig. Nos despedimos de Taal y pusimos rumbo a Manila, en menos de dos horas volveríamos al caos y al estrés de la gente de ciudad.

Ingat!![/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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