Parque más bonito de Manila: Rizal Park

Parque más bonito de Manila: Rizal Park
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[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Nos tomamos con tranquilidad el turisteo por esta inmensa ciudad que es Manila. Poco a poco vamos ya conociendo los sitios más famosos y recomendables. No nos saturamos, la semana es agotadora y también hay que descansar. Eso sí, cada día de “ruta” la aprovechamos al máximo; decidimos un barrio y lo recorremos despacio, viendo cada esquina, observando cada edificio, recorriendo cada acera, disfrutando cada sonrisa que nos regalan y escuchando atentamente cada “yes,sir” que nos dicen. A veces no nos da tiempo a recorrerlo todo, mejor, otra excusa más para volver. Esta vez tocaba Rizal.

Hace dos domingos nos calzamos las botas y nos fuimos al famoso Rizal Park o como lo llaman comúnmente Luneta, lugar predilecto de encuentro de los manileños desde la época colonial española, un lugar lleno de historia y el Km. 0 del país. El parque se encuentra entre la zona de Intramuros y Ermita; concretamente aquí.

Antes de llegar a nuestro destino nos pasamos por Paco Park (pinchar aquí para ver dirección exacta). La mejor parada de tren si quieren ir a ambos parques es United Nations Station, que está entre los dos. Es un parque pequeño, en el que se tiene que pagar 10 pesos (ver cambio aquí) para entrar. Dentro pudimos ver la pequeñísima capilla de San Pancracio, una cantidad considerable de nichos y el primer lugar donde se enterró secretamente a José Rizal, héroe nacional filipino.

Primera tumba de Rizal[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]La denominación Luneta proviene de la época colonial española, ya que según cuentan el parque tenía forma de media luna. Su nombre oficial es debido, obviamente, al mencionado José Rizal, persona que luchó sin descanso contra los abusos de la administración española en Filipinas. En 1896 fue juzgado injustamente por un tribunal militar corrupto y condenado a la pena máxima. Fue fusilado el 30 de diciembre de ese mismo año donde ahora se rige este parque (si quieren saber un poquito más pinchen aquí).

Lo primero que vimos al entrar a este gran parque fue una zona infantil, nada sorprendente teniendo en cuenta la gran cantidad de niños que hay en este país. Más adelante (no, no nos metimos, fuimos fuertes y pudimos avanzar), hay un gran lago artificial con una reproducción de todas las islas que componen Filipinas.

Más adelante encontramos una estatua de gratitud de las generaciones actuales a los filipinos que lucharon por la liberación del país de las manos de los españoles (emotivo discurso escrito en una placa de la base de la escultura). A nosotros (opinión estrictamente personal) nos pareció que se basaron en La Piedad de Miguel Ángel y La Libertad guiando al pueblo de Delacroix. A tres minutos caminando encontramos otra escultura bastante más grande; la reproducción de Lapulapu, el primer gran héroe filipino. La rumorología (aunque desmentida por historiadores) dice que fue el asesino de Fernando Magallanes (para seguir indagando pincha aquí).

LapuLapu[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Después pasamos por una reproducción de un parque japonés y por el parque chino. Hay que pagar alrededor de 10 pesos (cambio aquí) y la verdad es que vale la pena. En el caso del chino podemos encontrar un altar típico del país y una serie de estructuras, que benditas sean ellas que nos tapaban del calor, con los adornos reconocibles de aquella zona. Además, en medio del parque se erigía una bonita y elegante estatua de Confucio.

Confucio[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Y ya, justo al fondo del parque encontramos el monumento a Rizal y su mausoleo, donde descansan sus restos y una guardia los custodia día y noche. A diferencia de lo que se podría pensar, el diseño corrió a cargo de un escultor suizo que, curiosamente, quedó segundo en el concurso pero que por desavenencias del ganador con el jurado (formado única y exclusivamente por estadounidenses, ninguno de ellos relacionado con las artes), pudo erigir su obra a principios del S. XX.

Ya era hora de comer o mejor dicho, se nos había pasado la hora y estábamos hambrientos y sudorosos con más de treinta grados. Decidimos repetir la experiencia de comer en un restaurante de la cadena Inasal (aquí lo contamos) y pedir unos deliciosos pollos a la brasa con arroz y sopa de calamansi.

Nos habían contado de un bonito templo chino taoísta por la zona, así que al terminar nos acercamos. Es el templo de Kim Luan y se sitúa en la calle Adriático. Es una estructura típica del país asiático, con sus dragones de colores y sus columnas enrevesadas con tres altares en su interior que rebosan paz y serenidad en medio del caos de la zona y en el que una amable señora mayor te da la bienvenida. Es totalmente gratis su visita, lo único que las fotos en el interior están prohibidas aunque eso sí, lo más bonito es lo de fuera.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Después, ya con solamente una hora de sol que le quedaba al día decidimos tomarnos algo en, cómo no, otro centro comercial de la zona. Una cervecita, un zumito y cogimos el tren en Pedro Gil hacia nuestra casa. Otro día lleno de sorpresas agradables, de conocer gente por la calle que nos para para charlar un rato y de buena comida y de multitud de fotos (algunas las podéis ver en nuestro Flickr aquí o en nuestro Instagram aquí). Un día agotador pero otro más en esta ciudad en la que poco a poco nos sentimos más como en casa. Tiene un no sé qué, qué se yo que nos gusta cada vez más y más y más.

Un saludo a todos.

It is more fun in the Philippines!!![/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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